miércoles, 14 de marzo de 2012

Cementerio de reglas


Ayer me pareció escuchar en un programa de ciencia de esos tan chulos de La2 que comer plátanos ayuda a prevenir caídas. Según mi madre, conmigo la ciencia debe de funcionar al revés. 

En fin, hoy es el Día de π (3/14 para los angloparlantes) y el 133º aniversario del nacimiento de Albert Einstein, así que vamos con una entrada matemática de esas que le gustan a todo nerd. Bueno, en realidad no, en realidad voy a escribir sobre una chorrada que me acaba de pasar mientras buscaba una escuadra y un cartabón, ¿pero a que está bien traído?

Acabo de vivir un suceso terrible, traumático. Hace tiempo, cuando hacía los deberes de grafología en condiciones, yo tenía una escuadra y un cartabón a mano para hacer las mediciones como deben hacerse, pero como llevaba tanto tiempo con estas prácticas aparcadas que no sé dónde han ido a parar mis bonitas reglas verdes. ¿Qué se me ha ocurrido? ¿Buscar entre mis cajones atestados de indicios de mi Síndrome de Diógenes sin parar hasta encontrarlas? ¿Rebuscar entre los mis libros de la escuela? ¡Jamás! Me he ido a la habitación de mi hermano, que también padece principios de Diógenes, pero lo disimula mejor. Además, en su cuarto siempre hay chuches, y es ingeniero, así que debería tener reglas, ¿no?

Así que he abierto un cajón y... ¡oh, un estuche de reglas! Vacío. He seguido hurgando entre viejas carteras desechadas y otros tesoros de su juventud y he dado con otro estuchito de reglas. En este tiene que haber algo fijo... Y lo había. Reglas y reglas hechas cachitos, cadáveres envueltos en una mortaja de plástico. Y debajo más reglas partidas. Lejos de dejarme impresionar por tan espeluznante homicidio, he abierto otro cajón para encontrarme más y más reglas rotas. Al final he dado con una escuadra y un cartabón verdecitos, sin reglas de medir, perfectas para mis ejercicios de grafolofía. Me he retirado a mi habitación con el botín, decidida a hacer deberes (y no a actualizar el blog, que conste, han sido las circunstancias) pero, cuando he ido a sacar el cartabón... el horror. Otra vez. La esquina del ángulo más agudo se ha quedado dentro de la funda. ¿Pero qué le pasa a este chico con las reglas cruelmente mutiladas y asesinadas?

Ahora que está escrito, me doy cuenta que esto es una chorrada más grande de lo que me había parecido en primera instancia, pero tengo más bien pocas ganas de medir letras y líneas. Así que, para poner al menos algo que haga que merezca la pena haber leído hasta aquí, os dejo con la mejor mente matemática del mundo:



PD.: Qué majos los de Loewe. Aplaudo su iniciativa de lanzar un anuncio para fomentar la inserción de los discapacitados (con todo el respeto a los pobres discapacitados) en la sociedad, me alegro de que sea trending topic en Twitter.

2 comentarios:

  1. Fascinante la historia de las reglas, oye... jajajaja
    Yo las tengo totalmente localizadas y no las uso desde 4 de ESO :P
    Nos vemos :abr:

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    1. Pobres reglitas muertas a las que nadie llora... ='(

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