martes, 1 de mayo de 2012

La feria, la feria, la feria que ya está aquí

Esto sí que ha sido inesperado. Iba a comprar esta mañana y me he encontrado con estandartes, personajes medievales y puestos callejeros. Al final he pasado de comprar y me he dedicado a dar una vuelta mientras lo montaban. Ay, esa sensación de felicidad primitiva y casi infantil que te recorre por dentro cuando visitas una feria medieval al son de la música de época, como si todo encajara por fin... Aunque al final ha resultado ser un mercado medieval goyesco. Claro, ambientado en la época para celebrar el 2 de mayo por todo lo grande, que los de Leganés somos asín.

Esta noche he vuelto para verlo todo abierto y, aunque los puestos eran casi los mismos de siempre, lo he disfrutado un montón. Había ambientillo pero pocas aglomeraciones, y hasta hemos podido ver una obra de teatro en la calle, jugar a juegos de madera de la época, hablar con los feriantes, comprar cosas de esas inútiles pero antiguas que tanto me molan, acariciar a un poni, ver a unos marranillos recién nacidos y hasta contemplar un cañón. Y mi señora madre me ha regalado un espejo y un peine de estos antiguos, qué cosa más bonita.

¿Recordáis que siempre digo que me equivoqué de época al nacer? Seguro que acabé aquí por algún tipo de error burocrático, porque debería haber nacido en el medievo. Hasta he ligado con dos soldados goyescos en un ratillo. Me he encontrado con uno de ellos en el puesto de los kebabs (medievales, por supuesto... y qué ricos) y con su señora esposa y me ha dicho que tendría haber cruzado la cuerda para ver el cañón de cerca, que nos hubieran explicado cómo funciona. Nos han estado contando sus batallitas de las recreaciones históricas, ha estado muy guay. Se nota que les apasiona el tema, se les veía muy entregados, por un momento me he visto reflejada en ellos cuando hablo de las cosas que más me gustan y me siento la persona más pesada del mundo, pero no puedo dejar de rajar y rajar...

¡Dragones! No pueden faltar en ninguna feria medieval que se precie, sobre todo en una goyesca.

Estas máscaras me encantan a la par que me dan mal rollito. Y atención a la túnica Stark escondida por el fondo...

Un tiovivo con dragones. CON DRAGONES. ¿Por qué no había estas cosas cuando nosotros éramos petenos? Hubiera matado por subirme ahí. No, no, literalmente.

Bill el poni. Pobrecillo, casi no tenía cola. Y estaba desesperado con el cubo, no alcanzaba a la comida que había abajo, el pobre.

El cañón y los soldados del puesto de kebab. No, el escocés no sé qué pinta ahí.

Iglesia de San Salvador de Leganés.

Marranillos mamando, qué cosa más adorable ♥__♥ Una de las cabras de al lado estaba empeñada en pisarle la cabeza a la pobre cerdita, para mí que los animales se vuelven majaras de estar encerrados en espacios tan pequeños.

Más ponis. Se estaban haciendo carantoñas, más monos... También había caballos, camellos, aves rapaces, gallinas y patos.

Esta se la dedico a Willy. Ha sido ver los triceratops de espuma y pensar: "¡Eh! ¡Soy un triceratops!" xD

2 comentarios:

  1. A mi también me gustan mucho las ferias medievales, aunque en todas haya lo mismo ^^u

    De las cabras encerradas no te puedes fiar, pensaba que en zoo ya había quedado claro eso xD

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    1. Cierto, no me acordaba de la jodía cabra. Qué trauma xD

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