lunes, 18 de junio de 2012

Cómo entrenar a tu dragón

¡Se abre la veda de caza de dragones!

Y después de una tarde liberando dragones... ¡a entrenarlos! Iba para un rato y al final me he acabado quedando. Ha sido genial, qué día más guay. Las caras de felicidad de los cazadores cada vez que encontraban un "dragón liberado" eran épicas, y las pruebas han estado muy curradas. Me lo he pasado muy bien ayudando a confabular para complicarles la vida a los cazadores y siguiendo toda la movida en Twitter en directo. A mí me ha tocado cantar como buena profesional (¿adivináis qué?), menos mal que el pago vale su peso en vidriagón.

La idea de montar esta especie de yincana/book-crossing simultáneamente por toda España ha sido alucinante y muy bonita, y la cosa ha funcionado muy bien, pero haber formado parte de ello es todavía más bonito. A ver si dentro de seis años repetimos...

Esta semana he ejercido de modelo, cantante, enfermera, monitora... No sé qué me queda por tachar en la lista, pero me encanta este tren de vida.

Porque vaya días que llevo. Ahora que puedo aprovechar de tener la casa para mí solita (y Goku), apenas si he parado por aquí. Estoy molida, pero mola. Además, ayer, momentos después de hacerme esta foto, fui testigo de la conversación del siglo. Resulta que en el Kinepolis hay Pokémons y entrenadores, ¡y nadie tenía ni idea!
El viernes, como viene siendo habitual en mi vida, fue un día caótico y tuvo un justo resultado. Me quedo con la conversación del día siguiente:

—¿Alguien sabe si anoche me caí o algo? xD No es coña, menudo moratón tengo el codo...
—Euh... no, pero te tropezaste y te diste una señora hostia contra una puerta.

Esa soy yo, sí, señor. Hale, ¡a seguir on fire!

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