viernes, 6 de julio de 2012

Ay, mi dulce niño de verano

Tengo demasiado sueño como para escribir algo con más enjundia (entrando en coma cerebral en 3... 2... 1...), así que me voy a limitar a subir unas fotos del finde pasado en Múñez. La mayoría son fotos de Goku y de flores, una fiesta...

Pese a que más de uno no me creyó capaz después de la juerga del viernes, llegué a Méndez Álvaro. De una pieza. A tiempo para coger el autobús. Sólo que con ocho horas de retraso. Bieeen. En fin, fueron causas mayores, entre las que figura un KO técnico y un despertar con una llamada telefónica de lo más extraño. Y para que yo diga eso...

Ahora, el busero me terminó de rematar. Cuando le pregunté si paraba en el pueblo donde tenía que bajar me miró y me preguntó si había fiesta en algún pueblo. Jo, que también se puede ir al pueblo para otras cosas que no sea juerguear y tajarse... o eso cuenta la leyenda...

El Ávila el verano son los padres.

Al calor gatuno, purrr...

Planeando la siguiente incursión en territorio enemigo.

Bañito con vistas.

¡Sapito! Ay, el peligro que corrió este bicho...



Como un señor.

La viva imagen del estrés gatuno.

Qué estaría olfateando aquí...

Pero qué guapo es el jodío.

Gracias a los filtros de la cámara del móvil, ahora parezco una fotógrafa pro.




Me sé de dos que no querían irse del pueblo...



¡Gato-vaca y...


Se le chafan las orejas con el aire, es más achuchable...

Chof.

Volveremos.

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