jueves, 27 de septiembre de 2012

What is wrong at the end of the day

Qué día más largo y qué día más raro... Malos rollos aparte, ya tengo mi edición 75º aniversario de El Hobbit, ¡yuju! Gracias muchas, señor Poderoso, así da gusto hacerse mayor... bueno, tampoco nos extralimitemos, digamos que así duele un poco menos. ¡Gracias! Es un regalazo ^^ Y con esta, ya tengo tres ediciones del libro y todavía no tengo la versión anotada, que era la que quería en origen, la que cogí prestada en la biblioteca allá por los tiempos de los tiempos, la primera vez que lo leí. Una caja de sorpresas y un cúmulo de contradicciones, esa soy yo.

Ha estado toda la noche y buena parte de la mañana lloviendo, ¡por fin! Lástima que se haya cerrado el grifo, pero me encanta el color límpido del que se ha quedado el cielo. Esta mañana he aprovechado el madrugón para desayunar en la calle, bajo la lluvia, mientras escuchaba a Agnes Obel. Me he empapado, pero ha sido un ratillo muy especial. Y me he dado cuenta de que la música de esa mujer encaja como un engranaje con la melancolía que estoy sintiendo estos días. Cuando la empecé a escuchar fue como cuando unes dos piezas de un puzle, como si fuera algo que hacía tiempo que andaba buscando. Me parece una banda sonora perfecta para ese momento de cansancio tranquilo que siento algunas noches. Y para desayunar bajo la lluvia, por supuesto.

¡Mochiiiiis! Ah, no, que hoy no ha habido mochis en el japo. Jo xD

Esto pretendía ser una foto de ese autobús de Micro Machines que hemos visto en Gran Vía, pero se ha quedado en una imagen random del centro de Madrid. Un día me partirán la cara por hacerle fotos a la gente así, sin ton ni son. Lo siento en el agua.

¡Sonría, por favor!

Pues seré Madrid, pero me quedo en el cielo de Lega.

Y hablando del terruño, creo que voy a presentar una moción para que reformen la estatua de los cabezones y pongan a estos tres en su lugar. Ganaríamos en atractivo, sin duda. Si la estatua del dragón volando ya fue un win-win, ¿por qué no apostar por más frikadas?

Mi Libro Rojo, por fin... =)__

Debería ser obligatorio que todos los libros se publicaran con una edición tan bonita. Y con mapas. Y con lacitos.

Y este, de propina. Qué ilusión me ha hecho verlo, crecí leyendo estas tiras en El Pequeño País, y todavía conservo estos suplementos dominicales en una estantería del pueblo. A veces, cuando voy, me da por cogerlos y releerlos desde un punto de vista más maduro. Claro, lo que interpreta una niña petena de las diatribas emocionales de un crío revoltoso y su tigre intelectual no es exactamente lo que se entiende por filosofía trascendental. Me acuerdo de que hace años mi tira favorita era la de las cabezas de mono, precisamente la más profunda de todas...
Recuerdo acabar llorando de la risa con mi hermano cuando leímos esto por primera vez. Hace algunos años que recibo tiras diarias de Calvin y Hobbes en el correo. Cuando me llegó esta, hace algún tiempo, me hizo una ilusión tremenda.

2 comentarios:

  1. La historia de los sesos de mono también era mi tira favorita de Calvin... Cuánto bien nos hizo El Pequeño País a toda una generación... xD

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    1. Creo que éramos demasiado petenos como para apreciar la vertiente filosófica del cómic por entonces, nos quedábamos con el Calvin gamberro e imaginativo =)

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