domingo, 7 de abril de 2013

Si yo pudiera bajarte las estrellas y un lucero

Otro año más y ahí sigue. Ahí sigue esa sonrisa imborrable y esa fuerza inquebrantable. Y lo que tenga que llegar... bueno, está por llegar.

En fin, comidas familiares que se te van de las manos y terminan por ser merienda-cenas sin haber llegado al postre. Nuestra peculiar "boda gitana anual" es cada año más peculiar que el anterior. Pero es que de no ser así, no sería nuestra. Esta vez hemos pasado además por mal necesario (también conocido erróneamente como "tuna"), pero ha acabado siendo un éxito de la leche. Y encima este año, tachán, tachán...

El que inventó los tacones fue un capullo despechado que odiaba al género femenino. Fijo.
... ¡taconazos al canto! Para mí, la diferencia entre ir subida a esto o montada en unos zancos es nula. Aunque no ha salido del todo mal el experimento, sigo teniendo pies, y eso.

Érase una vez un gato cuyo hobbie era restregarse en los zapatos de la gente.
Parecerá una tontería (y lo es), pero para mí ha sido un pequeño logro. Si hasta he bailado y todo, qué leñes, ya puedo con TODO, ¡que me traigan unos zapatos de Lady Gaga!

En esto que te agarras a un árbol y de repente se te empieza a poner gente detrás.

PD.: ¡Mañana (bueno, dentro de un rato) volvemos al Villa Madrid de Kárate! ¡Wiii!
PPD.: Tal día como hoy, 6 de abril (todavía no me he acostado, qué pacha), hace 70 años se puso a la venta El Principito. Siete décadas recordando a los mayores que una vez fueron niños.
Lo esencial es invisible a los ojos.

4 comentarios:

  1. Si te sirve de consuelo, para mi esos tacones también son zancos :D

    Ibas muy guapa :P

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  2. "Nuestra boda gitana anual" me matas jajajajajajjaja cuánta razón :)

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    Respuestas
    1. Si es que nos falta la pandereta y la cabra... o no, porque hubo de eso también xD

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