martes, 17 de septiembre de 2013

No diré: no lloréis; porque no todas las lágrimas son malas

De cómo dar con el único murciano residente en Oxford y que éste no sepa que vive en el barrio donde vivió Tolkien. Incluso al otro lado del mundo me siguen pasando estas cosas que sólo me pasan a mí.

De copas con la pequeña familia el Eagle and Child. Qué ambiente más mágico se respira en este pub... ¡Quiero ser una Inkling!

Qué llorera más tremenda al entrar al cementerio de Wolvercote, qué de recuerdos se me han pasado por la cabeza... Qué lugar más místico.

Un día en Oxford... Toda una vida viviendo espiritualmente allí.

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