sábado, 9 de noviembre de 2013

Siete palabras para enamorar a una dama

Qué ilusión, jolín.

A Patrick Rothfuss le ha gustado mi nombre. Mi nombre, ese nombre tan raruno que ningún extranjero entiende. Lo llevaba escrito en un post-it para que me firmara el libro y me ha preguntado si se lo podía quedar. Le he dicho que el nombre completo es "Almudena", y ya los nervios me han traicionado: me gustaría haberle aclarado que la otra parte de mi nombre es igual que el de la chica de su novela. En fin, algo había que dejar para cuando le veamos el verano que viene en Asturias, ¿no? Quién sabe, lo mismo en el tercer libro, además de una Denna, tenemos una Almu. Espero al menos que Pat no lo utilice para otro de los sobrenombres de Denna porque, para un personaje literario que lleva mi nombre, es un poco porculera.

Qué encanto de señor. De camino a la firma ha recorrido la kilométrica cola (rodeaba el edificio de la Fnac y llegaba a la Plaza del Carmen), grabando un vídeo a toda pastilla con el móvil. Y ha estado firma que te firma durante más horas y horas de las que había pactado... y ahí sigue, al tiempo de escribir estas líneas. Eso es amor de fan y escritor. Correspondido.

Un cielo de hombre. Y qué cielos Ester, Taju, Pedrito y Snows. Qué hubiera sido hoy de mí sin ellos ♥ Sois HAMOR, chavales.

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