miércoles, 22 de enero de 2014

Catlateral damage

Me ha salido una bufanda gatuna. Una bufanda gatuna que se pasa la mañana de los domingos trayéndome todos y cada uno de sus juguetes a la cama. Una bufanda gatuna que me deja su peluche a mis pies una y otra vez para que se lo tire. Una bufanda gatuna que duerme boca arriba y que maulla cuando le despiertas. Una bufanda gatuna que se me sube a la espalda y me maulla al oído para despertarme cuando me quedo frita encima de los apuntes. Con lo a gustito que estaba...

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