lunes, 4 de mayo de 2015

Winter is coming to Madrid

Hay en la meseta una corte de locos integrada por frikis y gente con mucho tiempo libre. Los reconoceréis por sus extraños gustos de hacer cola durante horas, hacerse fotos con gente desconocida y pagar verdaderas fortunas por regalos gratuitos. La semana pasada llegó a Madrid Game of Thrones - The Exhibition (la exposición de Juego de tronos, vaya) y el caos se desató.

¡Muerte y destrucción, madrileños, muerte y destruccióooooooooon!
No sé si es por la desidia y la indolencia que me provoca ahora mismo la serie, pero siendo quien soy y habiendo hecho las cosas que he hecho por HAMOR, no entiendo el revuelo que se ha originado al respecto. Seamos claros: la exposición de exposición tenía más bien poco. Unos cuantos trajes, el Otro con cara de ojete armas y algunas réplicas que, supuestamente, se utilizaron en la serie (y no, curiosamente el traje de Arya no huele mal, de hecho desprende un agradable aroma a cuero). 

¡Cara de ojete!



Y fotos a tamaño XXXXXXL.
¿El resto? La parte interactiva: el Trono (ese que ya tiene mi culo marcado de todas las veces que me he sentado en él), un vídeo en el que un dragón te chamusca, un montaje cutrísimo en que te convierten en un Otro, la espada y la silueta de la Montaña para que te metas (o te hundas) en su piel y la joya de la corona, el Oculus Rift de un minuto de duración del Muro. Y, cómo no, la carísima tienda de turno, para la que también había que hacer su rigurosa cola, con mercha importado de Casa Paco.

Oculus Rift, no acto para cardíacos. Ni para mujeres embarazadas. Ni para personas con vértigo, propensas a los vómitos o los mareos. Ni para personas llamadas Enriqueto.
Esta pal queso.
Vale, el Oculus Rift mola un pegote. Te suben en el ascensor del Muro mientras todo se tambalea y el viento te despeina, y luego un flechazo y la caída. Mola mucho. ¿Pero de verdad es como para cometer la locura de pagar hasta 90 eurazos por una entrada que, en principio, era gratuita?

Descripción gráfica de lo que opino de todo esto.
Quizá es que estoy mayor, no sé, pero estas locuras de pasarse el día haciendo una cola para "a lo mejor" poder pasar a ver una exposición que se ve en una hora o pagar el precio de la entrada en riñones al peso, se me hacen un poco extrañas. Me encanta que al público lo haya flipado con Juego de tronos, pero estamos llegando a un punto en el que ni reconozco la saga en la serie ni las ganas. Y a la vez cada día hay más y más furor alrededor.

Nos tienen el cerebro carcomido. Tal que así.
Y otro premio se merece la prensa que fue a cubrir las colas (y no la exposición en sí). He leído unos cuantos artículos estos días de periodistas riéndose de esos pobrecitos frikis que no tienen otra cosa que hacer en su vida. Vergüencita ajena en especial me dio uno de un periódico que no mentaré en el que se metían entre líneas con esos indignados que se habían quedado sin entradas, que ni habían visto ninguna otra exposición EN TODA SU VIDA y que ni tan siquiera se habían molestado en leerse los libros. Una cosa es que no se entienda por qué las personas hacen lo que hacen y otra muy distinta es meterse con ellos porque "necesitan buscarse una". Señores periodistas, así nos va. Gracias de hacer esta profesión la caquita que es hoy día.

Horrible selfi tronil.
Pero como esté libre de frikerío que tire la primera piedra... pos eso, valar morghulis.
Lo mejor de la expo =)

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