¡La vida hobbit es la vida mejor! ¡¡FELIZ DÍA HOBBIT!! Que sí, que los días hobbits son todos, pero hoy, como cada 22 de septiembre (sobre todo aquellos durante lo que duró la carrera...), es un día muy especial. Felicidades a mi tito Bilbo y a Frodo en su muchicumpleaños ♥
PD.: Peter Jackson, te digo una cosa: todavía estoy esperando la versión megaextendidaquetecagashdelamuerte solo por ver más metraje de Frodo bailando. ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE. Lo demás me la pela. Grachas.
En Madrid tenemos otoño, invierno, primavera y fuego. Mi habitación acaba de limpiarse por pirólisis y creo que acabo de ver pasar a Sam y a Frodo por el pasillo con un Anillo en la mano. Por favor, el que se haya dejado abierta la puerta del Infierno, que baje a cerrarla, que se escapa el gato.
No me juzguéis si me veis hacer esto.
Edito: ¿Cómo se me ha podido olvidar subir esto en un post sobre el caloret? ¡Alegría, que mañana bajan un grado las temperaturas!
Hoy he visto en el Facebook de mi amiga Alath una noticia que me ha encantado: Un niño es expulsado del colegio por amenazar a un compañero con el anillo de Sauron. Me podría haber pasado a mí y lo sabéis. El caso es que me pongo a leer la noticia y me cuentan esto en el primer párrafo:
Aiden Stewart, un niño de nueve años de la población de Kermit, Texas (EE.UU) ha sido expulsado del colegio por ser considerado una amenaza. Aiden había visto unos días antes en el cine la película El Hobbit: la Batalla de los Cinco Ejércitos y quedó tan maravillado que decidió llevar un anillo al colegio y decirle a un compañero de clase que "su anillo mágico podía hacerlo desaparecer".
Ante tamaña ofensa, la escuela ha entendido que tal malignidad constituía una amenaza y han decidido expulsar del cole al pequeño friki en potencia. Lo pintan tan chungo que, no sé vosotros, pero yo me imagino la situación tal que una mezcla entre esto...
Añada una risa maligna...
... y esto:
... y remover.
La cosa no queda ahí, porque el padre de la criatura no ha querido quedar atrás en cuanto a molonidad con respecto a su hijo y ha declarado esto a los medios:
El padre del pequeño, Jason Steward, declaró al diario que cuando conoció la decisión que habían tomado le "sonaba increíble" y aseguró que su hijo "carece de los poderes mágicos necesarios para amenazar la existencia de su amigo y si lo hiciera, estoy seguro de que lo traería de vuelta".
Entiendo que esto viene a que ya es la tercera vez que la escuela decide expulsar al chaval. Y si bien está muy feo llamar a alguien "negro" como insulto (en el artículo no especifican), que un niño lleve su libro favorito a clase, que resulte ser El Gran Libro del Conocimiento y que uno de los profesores lo considere ofensivo porque contenga una sección sobre el embarazo me parece un poco de opereta. Alguien debería decirle a ese maestro que a los bebés no los trae la cigüeña.
Hace unos días me comentaba un alumno (poco friki él), que le encantaría ir a Nueva Zelanda después de ver todas las pelis de El Hobbit. ¿El Hobbit, chaval? ¿El Hobbit? Estas juventudes...
Y en estas andaba yo haciendo gañán hace un par de noches cuando el Señor de la Procrastinación (aka Facabook) me tentó con una chorrada de esas que tanto nos gustan a los frikis. Ya me pueden poner este vídeo tan molón en el avión cuando viaje a Nueva Zelanda o conocerán la furia hobbit.
Mis queridos Bolsón y Boffin, y mis queridos Tuk y Bolger, y Brandigamo y Cavada y Redondo y Madriguera y Corneta y Ciñatiesa, Tallabuena, Tejonera y Ganapié. También mis buenos Sacovilla-Bolsón, a quienes doy por fin la bienvenida a Bolsón Cerrado. Hoy es mi cumpleaños centesimodecimoprimero: ¡tengo ciento once años!
Deseo que lo estén pasando tan bien como yo. ¡No les distraeré mucho tiempo!
Los he reunido a todos con un propósito. En realidad, con tres propósitos. En primer lugar, para poder decirles lo mucho que los quiero y lo breves que son ciento once años entre hobbits tan maravillosos y admirables. No conozco a la mitad de ustedes, ni la mitad de lo que querría, y lo que yo querría es menos de la mitad de lo que la mitad de ustedes se merece.
En segundo lugar, para celebrar mi cumpleaños. Tendría que decir: nuestro cumpleaños, pues es también el cumpleaños de mi sobrino y heredero Frodo. Hoy entra en la mayoría de edad y en posesión de la herencia. Juntos sumamos ciento cuarenta y cuatro años. El número de ustedes fue elegido para corresponder a este notable total, una gruesa, si se me permite la expresión.
También es, si me permiten que me remonte a la historia antigua, el aniversario de mi llegada en tonel a Esgaroth, en el Lago Largo, aunque en aquella ocasión olvidé por completo mi cumpleaños. Sólo tenía cincuenta y uno entonces, y cumplir años no me parecía tan importante. El banquete fue espléndido, de todos modos, aunque recuerdo que yo estaba muy acatarrado, y sólo pude decir «Mucha gracia». Ahora les digo más correctamente: Muchas gracias por asistir a mi pequeña fiesta.
En tercer lugar y finalmente ¡quiero hacer un anuncio! Lamento anunciarles que aunque ciento once años es tiempo demasiado breve para vivir entre ustedes, como ya dije, esto es el fin.
Me voy. Los dejo ahora. ¡Adiós!
La Comunidad del Anillo, J.R.R. Tolkien
Bueno, lo primero es lo primero: Si esto es un cumpleaños hobbit... ¿dónde está mi regalo?
Hoy es 22 de septiembre y, por tanto, el cumpleaños de los dos hobbits más molones de la Tierra Media. No podía faltar mi homenaje anual a tan extraordinarios y entrañables hobbits, compañeros inseparables con los que muchos crecimos y nos hicimos adultos. ¡Felicidades muchas, Frodo y Bilbo! ¡Que el pelo de vuestros pies crezca sano y fuerte por muchos años!
Y para celebrar esta fecha tan especial, ¿qué mejor que el vídeo de Frodo bailoteando?
Desde aquí hago un llamamiento a PJ para pedirle que saque de una puñetera vez la edición súper-mega-extendida-de-la-hostia de El Señor de los Anillos, pero sólo por ver más de Frodo bailando. Venga que sí.
PD.: También hoy hace nueve años desde el accidente que llevó a los losties a la isla. Siete años. Qué viejunos somos...
Había llegado la noche y las estrellas centelleaban en el cielo del este, cuando los compañeros pasaron delante de la encina seca y descendieron la colina entre la espesura de los avellanos. Sam estaba silencioso y pensativo. De pronto advirtió que Frodo iba cantando en voz queda, cantando la misma vieja canción de caminantes, pero las palabras no eran del todo las mismas:
Aún detrás del recodo quizá todavía esperen un camino nuevo o una puerta secreta; y aunque a menudo pasé sin detenerme, al fin llegará un día en que iré caminando por esos senderos escondidos que corren al oeste de la Luna, al este del Sol.
Y como en respuesta, subiendo por el camino desde el fondo del valle, llegaron voces que cantaban:
A! Elbereth Gilthoniel
silivren penna míriel
o menel aglar elenath,
Gilthoniel, A! Elbereth!
Aún recordamos, nosotros que vivimos
bajo los árboles en esta tierra lejana,
la luz de las estrellas
sobre los Mares de Occidente.
El Retorno del Rey, J. R. R. Tolkien
Hoy, 2 de septiembre, se han cumplido 40 años de la muerte del profesor que nos cambió la vida a tantos y tantos lectores en todo en mundo. Tolkien vive.
Oh, vagabundos de la tierra en sombras,
no desesperéis. Pues aunque oscuros se alcen,
todos los bosques terminarán al fin
viendo pasar el sol descubierto:
el sol poniente, el sol naciente,
el fin del día y el principio del día.
Al este o al oeste, los bosques acabarán.
¿Cómo se retoma el hilo de toda una vida? ¿Cómo seguir adelante,
cuando en tu corazón empiezas a entender que no hay regreso posible, que
hay cosas que el tiempo no puede enmendar, aquellas que hieren muy
dentro, que dejan cicatriz?
Bilbo me contó un día que las grandes historias nunca terminan. Que
cada uno de nosotros debe coger el relevo de la narración. Su papel en
este relato había concluido. No habría más viajes para Bilbo, excepto
uno.
Ondiá, ¿quiénescogería las citas de esta página? Si la columna
llevara mi firma, no se notaría tanto quién las ha seleccionado. Cuánta ilusión me hizo que me encargaran esto. Creo que fue una de las
páginas que más me ha moló hacer en aquella revista, y eso que fue algo
que surgió de urgencia y tuve que apañarlo en un momento. Y la
maquetación también es una pasada ♥, se lo dije varias veces al
diseñador cuando me trajo la prueba final. Había días muy guays en la
redacción.
Pippin:Nunca pensé en este final. Gandalf:¿Final?
No, el viaje no concluye aquí. La muerte es sólo otro sendero que
recorreremos todos. El velo gris de este mundo se levanta y todo se
convierte en plateado cristal. Es entonces cuando se ve. Pippin:¿Qué, Gandalf? ¿Qué se ve? Gandalf:La Blanca Orilla. Y más allá, la inmensa campiña verde, tendida ante un fugaz amanecer. Pippin:Bueno, eso no está mal. Gandalf:No. No, desde luego.
Este libro trata principalmente de los Hobbits, y el lector descubrirá en sus páginas mucho del carácter y algo de la historia de este pueblo. Podrá encontrarse más información en los extractos del Libro Rojo de la Frontera del Oeste que ya han sido publicados con el título de El Hobbit. El relato tuvo su origen en los primeros capítulos del Libro Rojo, compuesto por Bilbo Bolsón —el primer Hobbit que fue famoso en el mundo entero— y que él tituló Historia de una ida y de una vuelta, pues contaba el viaje de Bilbo hacia el Este y la vuelta, aventura que más tarde enredaría a todos los Hobbits en los importantes acontecimientos que aquí se relatan.
No obstante, muchos querrán saber desde un principio algo más de este pueblo notable y quizás algunos no tengan el libro anterior. Para esos lectores se han reunido aquí algunas notas sobre los puntos más importantes de la tradición hobbit, y se recuerda brevemente la primera aventura.
Los Hobbits son un pueblo sencillo y muy antiguo, más numeroso en tiempos remotos que en la actualidad. Amaban la paz, la tranquilidad y el cultivo de la buena tierra, y no había para ellos paraje mejor que un campo bien aprovechado y bien ordenado. No entienden ni entendían ni gustan de maquinarias más complicadas que una fragua, un molino de agua o un telar de mano, aunque fueron muy hábiles con toda clase de herramientas. En otros tiempos desconfiaban en general de la Gente Grande, como nos llaman y ahora nos eluden con terror y es difícil encontrarlos. Tienen el oído agudo y la mirada penetrante, y aunque engordan fácilmente y nunca se apresuran si no es necesario, se mueven con agilidad y destreza. Dominaron desde un principio el arte de desaparecer rápido y en silencio, cuando la Gente Grande con la que no querían tropezar se les acercaba casualmente, y han desarrollado este arte hasta el punto de que a los Hombres puede parecerles verdadera magia. Pero los Hobbits jamás han estudiado magia de ninguna índole y esas rápidas desapariciones se deben únicamente a una habilidad profesional, que la herencia, la práctica y una íntima amistad con la tierra han desarrollado tanto que es del todo inimitable para las razas más grandes y desmayadas.
Los Hobbits son gente diminuta, más pequeña que los Enanos; menos corpulenta y fornida, pero no mucho más baja. La estatura es variable, entre los dos y los cuatro pies de nuestra medida. Hoy pocas veces alcanzan los tres pies, pero se dice que en otros tiempos eran más altos. De acuerdo con el Libro Rojo, Bandobras Tuk, apodado el Toro Bramador, hijo de Isengrim II, medía cuatro pies y medio y era capaz de montar a caballo. En los archivos de los Hobbits se cuenta que sólo fue superado por dos famosos personajes de la antigüedad, pero de este hecho curioso se habla en el presente libro.
En cuanto a los Hobbits de la Comarca, de quienes tratan estas relaciones, conocieron en un tiempo la paz y la prosperidad y fueron entonces un pueblo feliz. Vestían ropas de brillantes colores, y preferían el amarillo y el verde; muy rara vez usaban zapatos, pues las plantas de los pies eran en ellos duras como el cuero, fuertes y flexibles y los pies mismos estaban recubiertos de un espeso pelo rizado, muy parecido al pelo de las cabezas, de color castaño casi siempre. Por esta razón el único oficio que practicaban poco era el de zapatero, pero tenían dedos largos y habilidosos que les permitían fabricar muchos otros objetos útiles y agradables. En general los rostros eran bonachones más que hermosos, anchos, de ojos vivos, mejillas rojizas y bocas dispuestas a la risa, a la comida y a la bebida. Reían, comían y bebían a menudo y de buena gana; les gustaban las bromas sencillas en todo momento y comer seis veces al día (cuando podían). Eran hospitalarios, aficionados a las fiestas, hacían regalos espontáneamente y los aceptaban con entusiasmo.
Es en verdad evidente que a pesar de un alejamiento posterior los Hobbits son parientes nuestros: están más cerca de nosotros que los Elfos y aun que los mismos Enanos. Antiguamente hablaban las lenguas de los Hombres, adaptadas a su propia modalidad, y tenían casi las mismas preferencias y aversiones que los Hombres. Mas ahora es imposible descubrir en qué consiste nuestra relación con ellos. El origen de los Hobbits viene de muy atrás, de los Días Antiguos, ya perdidos y olvidados. Sólo los Elfos conservan algún registro de esa época desaparecida y sus tradiciones se refieren casi únicamente a la historia élfica, historia donde los Hombres aparecen muy de cuando en cuando; a los Hobbits ni siquiera se los menciona. Sin embargo es obvio que los Hobbits vivían en paz en la Tierra Media muchos años antes que cualquier otro pueblo advirtiese siquiera que existían. Y como el mundo se pobló luego de extravías e incontables criaturas, esta Gente Pequeña pareció insignificante. Pero en los días de Bilbo y de Frodo, heredero de Bilbo, se transformaron de pronto a pesar de ellos mismos en importantes y famosos, y perturbaron los Concilios de los Grandes y de los Sabios.
De los Hobbits, El Señor de los Anillos, J. R. R. Tolkien
Hoy es un día para estar felices. Recuerda este día, hermano. Hoy la vida es buena. Feliz día de la destrucción del Anillo Único, la caída del Señor Oscuro y
el Retorno del Rey. Feliz Día Internacional de leer a Tolkien. Feliz Año Nuevo Gondoriano. Pero feliz de verdad.
No podría decirte qué momento, qué
lugar, qué mirada o qué palabra sirvieron de base. Hace ya demasiado
tiempo. Lo que sí sé decirte es que para cuando me di cuenta ya estaba
metido hasta el cuello.
Orgullo y prejuicio, Jane Austen (1813)
Orgullo y prejuicio, la novela de Jane Austen, cumple hoy doscientos años. Dos siglos enamorando lectores a través de sus páginas. Para celebrarlo, el Centro Jane Austen
en Bath ha unido a lectores de todo el mundo en una maratón a través de
internet en la que se irán turnando para leer la novela completa, un
evento que durará doce horas. ¿Leerán después Orgullo y prejuicio y zombies?
Primera edición de la novela.
En días como hoy no puedo dejar de pensar lo irónico que resulta que la historia de amor de la
creadora de Mr. Darcy fuera tan triste. A veces la vida te da en los
morros de una forma muy cruel.
En fin... por otros 200 años más de Mr. Darcy.
En otras noticias... ¡felicidades muchas, chavalote! Hoy es el cumpleaños de Elijah Wood, otro chavalote que cumple 32 añitos muy bien llevados.
Si diéramos a la comida, la alegría y las canciones más valor que al oro, este sería sin duda un mundo más feliz.
J. R. R. Tolkien
Tal día como hoy hace 121 años, el 3 de enero de 1892, nacía en Bloemfontein (Sudáfrica) el profesor que cambiaría la vida de miles de personas en todo el mundo.
Jamás pensé que diría esto: ¡salgo en la misma pantalla que sir Ian McKellen! Y en el mismo vídeo... ♥
Al límite, pero esto ha superado cualquier propósito de año nuevo que pudiera haber alcanzado. Me da una vergüenza ilimitada salir en bucle en la pantalla gigante de Callao (quién me lo hubiera dicho...), pero compartir vídeo con este señor es digno de empujar hasta los talones todas las vergüenzas del mundo.
Nos han dejado más espacio que a los famosetes y todo.
Muero de amor con este señor... ♥
Por si fuera poco... ¡también en vídeo! Lo siento por los comentarios (ten colegas... xD).
Los vídeos relacionados que salen ahora mismo son, cuanto menos, inquietantes. Lo de los Vengadores mola, pero... ¿Charlie el unicornio? Muy cabal todo, señores de YouTube.
Y yo hoy salía para pasar una agradable tarde tranquila y apacible en el cine... pero me fui de cañas y la lié.
En mis viajes he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar frikis en llamas con espadas láser. He visto gorros de navidad brillar en la oscuridad cerca de la Puerta del Sol. He visto a Bob Esponja intentando comprender el misterio de llamar por teléfono desde una cabina.
Se ve que en fondo del mar no hay de estas cosas.
Y también belenes con detalles frikis. Me encanta poner estas chorradas, lo admito.
—No lo sé. Saruman opina que sólo un gran poder puede contener el mal, pero eso no es lo que yo he aprendido. He aprendido que son los detalles cotidianos, los gestos de la gente corriente los que mantienen al mal a raya, los actos sencillos de amor. ¿Por qué Bilbo Bolsón? Tal vez porque tengo miedo y él me infunde coraje.
Hace exactamente once años, el 19 de diciembre de 2001, hubo huelga en los institutos. Ese mismo día estrenarían una película que supondría un hito en el camino de muchos. Por un giro del destino, descubrí que todavía podía cabía una pequeña posibilidad de conseguir un par de entradas, así que me dirigí con mi hermano de buena mañana a hacer cola en el Kinepolis para conseguir una de ellas. A pesar de que la taquilla abría a las 11 y que habíamos llegado con bastante tiempo, había una cola considerable. De aquella cola recuerdo bien los nervios (¿conseguiremos una entrada? ¿Todavía quedarán cuando nos toque?) y la conversación sobre Tolkien que mantuve con nuestros dos compañeros de cola desconocidos. Tenía unos tiernos 17 añitos y, aunque sabían bastante del tema, les sorprendí bastante por las mil vueltas que les daba. Cuando la cola empezó a moverse y la gente empezó a comprar las entradas de cincuenta en cincuenta, hubo un sobrecogimiento general. Pero lo conseguimos. Conseguimos una de esas preciadas entradas tan bonitas con imágenes de películas que el Kinepolis daba por entonces y que todavía conservo como si fuera un trofeo.
Con aquel tesoro en el bolsillo (¿qué tengo en el bolsillo?), me dirigí al instituto mientras mi hermano ponía rumbo a su universidad. Intenté caminar por el pasillo de las clases sin llamar demasiado la atención, pero mi tutora me pilló y me reprendió sonriéndome, porque sabía exactamente a qué había dedicado el resto de la mañana. Aquel día sólo asistimos los compañeros que éramos carne de Selectividad pero, a pesar de eso, me había cubierto las espaldas: llevaba un flamante justificante firmado por mi señora madre indicando que había faltado unas horas por "motivos familiares". A mi tutora le hizo tanta gracia el motivo alegado (y que mi pobre madre lo firmara, supongo) que no me dijo nada más. Durante el recreo no podía soltar las entradas, babeándolas mientras mis compañeros se reían de mí. ¿Cómo una película podía ser tan importante? Nunca lo entenderían. Pocos podrían entenderme en ese momento.
Y por fin llegó la hora. Me vestí con mi adorada camiseta blanca de El Señor de los Anillos, aquella que tanto me había costado conseguir, con un dibujo original de Frodo y Gandalf, y mi hermano y yo pusimos rumbo al cine. Recuerdo bien entrar en la sala. Recuerdo cómo me emocioné al ver en la pantalla el título de la película. Recuerdo pasar gran parte de la película tan emocionada que no podía soltar el pañuelo. Y recuerdo compartir uno de los mejores momentos de mi vida con mi hermano en una enorme sala de cine repleta de frikis ansiosos que observaban embelesados cómo su imaginación cobraba forma de fotograma a todo color.
Hace exactamente once años estrenaron La Comunidad del Anillo. Y lo recuerdo como si fuera ayer. No, lo recuerdo mejor que si hubiera sido ayer. La neblina que empaña esos recuerdos es menos espesa que otros mucho más recientes. Fue un día especial. Realmente especial. Pues sí, es sólo una película. Ni siquiera la mejor película del mundo, pero es esa pelicula. No espero que los demás lo entiendan. No lo necesito. Hace once años. Y aquí seguimos, señor Frodo. Y aquí seguiremos.
Hice una promesa señor Frodo. Una promesa. "No le abandones, Samsagaz Gamyi". ¡Y no pienso hacerlo! No pienso hacerlo.
Bueno, pues no, la sorpresa que aguardaba en Goya no era otra pantalla gigante con el tráiler de El Hobbit, sino el mini-Cortylandia de Goya dedicado a Bilbo, Gandalf y compañía. ¡Qué chulada! No ponían un Cortylandia tan guay guay en Goya desde el año del trenecito de Star Wars (aunque lo que más recuerdo es una figura de C-3PO y la tremenda cola que tuvimos que esperar).
Así que, continuando con el pequeño reportaje gráfico del hype de El Hobbit (¡hobbits! ¡Hobbits everywhere! ¡Por fin una invasión molona!), aquí van unas pocas fotos más, aunque estas se ven un poco mal, era noche cerrada cuando he pasado por la plaza.
En ocasiones veo hobbits y magos en la oscuridad.
La gente es de un gracioso y un inteligente...
Esto me ha encantado mucho...
... ¡una pista de patinaje sobre hielo forrada de fotos de la peli! ♥
Esto es economía de medios: poner el tren de todos los años con unos cartones de la peli.
Y el chucu-chucu (o como lo haya llamado Dani) también.
Pues será bien simple, pero este Hobbiton es el mejor Cortylandia que he visto en muuuchos años.
¡Tito Bilbo!
Me parece una injusticia muy injusta que el tren sea sólo para nenes. Con lo que lo íbamos a disfrutar más de dos...
Ese monigote de amarillo soy yo, enseñando la puerta de mi casa =D
PD.: Al final el Estu no pudo ganar ni con la ayuda de Misito. Menos mal que tenemos ahí a Diego Costa para dar hostias y a Falcao para salvar el día (y la honrilla...).
Misito, hay que ganarse un poco más las habichuelas, ¿eh, tío perro?