martes, 5 de febrero de 2013

The dark side of the Super Bowl

Otra Super Bowl épica. Qué señor partidazo. Pero como estoy al borde de la muerte cerebral por quedarme toda la noche viendo darse de hostias a tipos que podrían machacar un 4x4 de un escupitajo, dejaré que sea As quien os cuente la hazaña que lo hacen muy requetebien:
La noche fue de apagones. Primero fueron los 49ers, que estuvieron empanados toda la primera mitad y los primeros instantes de la segunda. Luego se apagaron los focos del Superdome, lo que retrasó el partido durante 36 minutos en los que los de San Francisco resucitaron. Cuando volvió la luz fueron los Ravens los que se apagaron, para terminar ganando de milagro y con una jugada genial de su entrenador (34-31).
¿Que con quién iba yo? Go Ravens! Si el año pasado iba con el equipo del tito Martin, este año iba con el equipo del mejor deportista de todos los tiempos.

Y lo bien que le sientan las gafas de nerdy a mi nene ♥
Pero no era sólo por Michael Phelps, además el entrenador de los 49ers era el hermano malo. Los dos entrenadores que se vieron las caras anoche, Jim y John Harbaugh son hermanos. Y, mientras John creció sin nada, Jim, el mayor, lo tuvo todo. O algo así me contaron, también leí que el tal Jim era un poco tonto y ya se me quedó cruzado.

Joe Flacco, el quarterback de los Ravens, MVP de la Super Bowl XLVII.
La lástima de verlo por el Plus este año fue que nos perdimos todos los anuncios chulos y los tráilers. Y lo que es peor, los comentaristas eran dementores recién llegados de Azkaban, cada vez que salían me robaban la alegría. Y andaban más perdidos que Wally en un partido del Atleti, durante el apagón de 36 minutos (indicado debidamente con su estadística) lo pasaron mal, mal. Que el espectáculo del descanso de Beyoncé estuvo chulo, pero no como para verlo dos veces casi seguidas.

Ya sólo nos faltan 35 jugadores para formar nuestro propio equipo de fútbol americano.
Hale, ¡hasta la temporada que viene NFL!

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